Difícil negar que humanamente tenemos una tendecia por buscar la simetría. En lo que hacemos, en lo que formamos, e incluso en nuestro propio cuerpo.
Pero cuando esa simetría aparece reflejada en la mismísima naturaleza, quedamos perplejos ante ella con admiración y deleite.
Ahora bien, la naturaleza ES simetría. Como afirmó Galileo, “la naturaleza está escrita en caracteres matemáticos”.
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